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Reseña: Mononoke Hime (Spoiler alert)
12 ene. 2016 // 18:23


Hace algunos meses me inscribí en el desafío Ghibli, que básicamente consiste en ver todas las películas del estudio (tengo un banner abajo muy poco vistoso), pero además me dije "haré una reseña de cada película". Hace un tiempo había visto Tonari no Totoro y tuve ganas de ver Mononoke Hime, pero no la encontré en japonés y me enojé, así que la dejé en la lista de películas por ver. Hasta hoy, que por fin la taché (y la vi en su idioma original). 
Lo primero son los detalles técnicos, la película se estrenó el año 1997 y dura dos horas y trece minutos. Esto último era un serio impedimento para verla, porque odio las películas que duran más de una hora y cuarenta minutos ya que me cuesta mucho concentrarme tan solo en verla; no obstante, con Mononoke Hime el tiempo se me pasó volando y a los 12 minutos ya estaba llorando; le echo la culpa a los paisajes y a la maravillosa música de Joe Hisaishi. La banda sonora de la película es un perfecto complemento; sé que la idea es que en todas las películas lo sea, pero a veces se apaga y se vuelve parte del cuadro, como que no valiese sola sin la imagen y viceversa; pero en esta película (y también en Totoro) sentí que me dediqué de verdad a escuchar la banda sonora más allá de la animación, primero por separado y luego juntando todos los estímulos, uff, espero se entienda. 
La trama es más o menos simple: Ashitaka, que es el príncipe de una tribu casi extinta mata a un demonio y es maldecido por éste cuando le hace una herida en el brazo; si usa su fuerza u odio, la herida  se extenderá y lo matará; para intentar librarse es exiliado de su tribu y obligado a mirar el mundo sin odio; así que se monta en su ciervo que se llama Yakul (jumbitos eternos para él) y se va. Por pistas que le entrega su viaje, se da cuenta que para librarse del maleficio debe encontrar al espíritu del bosque para que éste lo cure. 
Camino al bosquecito pasa por Irontown, una ciudad minera y arrocera, mega industrializada y todas las lacras medioambientales que se pueden imaginar en el siglo XXI; que además está comandada por lady Eboshi; ahí se da cuenta que ella es la culpable de su maldición (de manera indirecta) y conoce también a San, una niña que ha vivido toda su vida en el bosque con los lobos y que quiere matar a la lady toda costa, porque para industrializar Irontown ha hecho mierda el bosque. Ahí, Ashitaka se da cuenta que San lo puede ayudar y la empieza a perseguir medio de verdad y medio enamorado; y después de varias situaciones se gana su confianza y la del espíritu del bosque también. 
SPOILERS

Hay elementos que me gustaron mucho, mucho de la película pero lo que más rescato es la dualidad que te hace dudar de la humanidad (o lo que entendemos por humanidad) de los personajes; como cuando lady Eboshi le presenta a Ashitaka a los leprosos y una piensa "ya, si la mina no es tan mala", o cuando el príncipe le dice a San que es muy bonita y entre toda su rudeza y su antisociabilidad ella se sonroja; como que es un gesto muy femenino y muy infantil, muy humano en una niña que cuestiona mucho su identidad; qué es, cómo es y hacia quién se dirige su odio desmedido.
El personaje de Ashitaka es sublime, cuando se va de la aldea yo quería puro llorar, y cuando se corta el pelo se me hace un nudito en la garganta, es noble y sus buenas intenciones y su correcta forma de actuar me superan. Por otra parte, me es fácil simpatizar con San, ya que los lobos son mis animales favoritos (incluso tengo uno tatuado) y su carácter odioso es parecido al mío; sin embargo odié como manejó la situación final; yo no me hubiese ido sola al bosque de nuevo y hubiese dejado a ese chiquillo tímido, pasivo y enamorado solo. No poh, ella tenía que chantarle el beso y buscar una manera de que la cosa funcionara (porque Ashitaka, pobrecito, tan correcto, si la mina lo mandaba a la chucha, él a la chucha se iba a ir). 
Creo que el momento cúspide de mi casi llanto fue cuando le disparan a Yakul y éste se despide de Ashitaka para que se vaya con el lobo de San. En verdad lo que me dio más pena fue cuando los animales se frotan las narices, como que sentí que Yakul le decía al lobo "ahora me puedo morir tranquilo porque se va contigo" y mi corazón se quebraba en trozos; pero al final me sorprendió el que el ciervo sobreviviera a tanto show en el bosque y que se quedara con el chiquillo.

Escena favorita: La primera (y única) vez que aparece el Nightwalker en el bosque; sus colores, su forma y su magnificencia te llega a maravillar como si estuvieras viendo la cosa más bonita del universo. 
¿Recomiendo la película? Sí, sí, sí; si aun creen que las empresas privadas tienen derecho y deber de agredir al medio ambiente véanla (por favor).

Y ustedes, ¿ya la vieron?, ¿cuál es su película favorita de Ghibli o cuál me recomiendan ver ahora?

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Fran // 21 años // Santiago de Chile
Lamentos de una estudiante promedio de antropología.
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Combato el patriarcado y la heteronorma desde un computador.
Soy ante todo, una chica odiosa. Pero graciosa.
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